Los dos jugadores tienen una gran proyección por sus dotes de liderazgo y en su palmarés destaca el Mundialito sub’15

Balliu y Blanchart, junto al entrenador del equipo, García Pimienta

Balliu y Blanchart, junto al entrenador del equipo, García Pimienta

La capacidad de liderazgo y el hambre por triunfar de un futbolista se ve en las alegrías y en las tristezas, en los éxitos y en las decepciones. Los blaugrana Ivan Balliu y Adrià Blanchart son, ni más ni menos, que campeones del mundo sub’15 en el Mundialito de la Nike Premier Cup que se celebró el año pasado en Manchester. Su aportación en la zona de creación y en el centro de la defensa, respectivamente, fue decisiva en la consecución del prestigioso título.

Ayer, los dos vivieron la cara amarga del fútbol al caer en los fatídica tanda de penalties en los cuartos de final. Pero se levantarán seguro y volverán a cosechar éxitos, ya que estos dos canteranos están llamados a ser importantes en el Barça del futuro. Tanto como Marc Muniesa, su compañero en ese equipo campeón sub’15 y que ha saltado dos categorías de golpe, pasando al juvenil ‘A’ azulgrana. El de Lloret se ha convertido en una referencia para ellos.

DOS JOVENES TALENTOS

Nacido el primer día del año 1992, Ivan Balliu tiene claro que “hay que trabajar mucho para poder llegar alto”. El mediocentro de Caldes de Malavella tiene como ídolo al jugador del Chelsea Essien, aunque sus características de ‘4’ son un poco distintas.

El capitán del cadete del Barça está habituado a ganar y lamenta que esta temporada su equipo se haya quedado prácticamente sin opciones de lucharle la Liga al Espanyol: “Hemos perdido partidos fáciles”. La revancha no podrá llegar en el MIC como esperaba, pero el próximo reto a los blanquiazules está servido: “Vamos a por la Copa Catalunya”.

Precisamente, procedente del Espanyol fichó hace dos temporadas Adrià Blanchart, quien asegura que “el cambio fue una decisión mía, pues yo quería otras cosas”. Por ejemplo, jugar en la posición que más rinde, la de central, aunque recuerda que “en el Espanyol todos me tenían mucho aprecio”. El de Vallrromanes, que cumplió el miércoles 16 años, confía mucho en sus posibilidades: “Vine al Barça porque pensaba que podria progresar. Me quedo con el sistema que hay en este club, aunque este año no me han subido a los juveniles… Pero debo ir día a día y trabajar para conseguir mis objetivos”.