Asistimos a la ‘Bojanmania’. Es convocado por Luis Aragonés y sigue disfrutando de minutos en el Barça. Y no solamente eso, sino que ha entregado su solicitud para convertirse en el líder de los azulgrana. La afición necesitaba aferrarse a algo para seguir creyendo en las posibilidades del equipo y ha encontrado en Bojan la solución a todos sus males. Jugando menos minutos que el francés, ha marcado ya tantos goles como Henry. Disponiendo de menos oportunidades que el brasileño, ha contagiado más ilusión y descaro a sus compañeros que Ronaldinho. Y todo ello con tan sólo 17 años.¿Dónde residen las claves de la meteórica progresión de Bojan? En su momento ya dedicamos un artículo a valorar el papel que juega el entorno de los jóvenes deportistas. En esta ocasión queremos incidir en otro aspecto de su formación: la importancia de no saltarse ninguna etapa.

Desde que aterrizó en el club hasta el día de hoy, Krkic no ha pasado a la siguiente etapa hasta haber completado con éxito la anterior. Esto le ha permitido construir un edificio fuerte y estable, capaz de soportar las presiones del fútbol profesional. Analicemos con más detalle su evolución.

1ª ETAPA Hacer todas aquellas cosas que necesita aprender un futbolista.

Aprender a levantar la cabeza para ver la posición de los compañeros antes de efectuar un pase, calentar antes de entrenar y respirar profundamente para liberar la presión son algunas de las cosas que Bojan debió aprender para ser un futbolista. En esta primera fase se trataba de hacer todas estas cosas cada vez que tocaba hacerlas. Únicamente se le pedía que las hiciera; eso sí, cada vez que tocaba realizarlas.

Haber pasado por todas y cada una de las categoría inferiores del Barcelona demuestra que Bojan y los responsables de su formación no tuvieron prisa. El potencial del jugador requería no precipitarse.

2ªETAPA Hacerlas bien.

Ya no bastaba con hacer lo que tocaba; ahora debía hacerse bien. Levantar la cabeza y seleccionar el mejor pase. Calentar, pero siempre de la misma manera. Respirar profundamente, pero llenando antes el abdomen que los pulmones.

En las selecciones inferiores y en el segundo equipo de su club tuvo la oportunidad de aprender a hacer bien todo aquello que en el fútbol base había aprendido a hacer. Sin demasiada presión pudo perfeccionar el oficio de futbolista. En el Barça B marcaba regularmente cuando pasó por el filial y en las selecciones nacionales correspondientes a su edad se ganaba el respeto de sus rivales.

3ª ETAPA Hacerlas mejor que los rivales.

Solamente cuando aprendió a hacer las cosas bien se le empezó a exigir que las hiciera mejor que sus rivales. Marcar un gol en su debut como titular con el primer equipo, en la única oportunidad que tuvo de hacerlo, demuestra que Bojan venía con los deberes hechos. Cuando se respeta escrupulosamente el proceso de aprendizaje no se debe desconfiar. Si el edificio tiene unos buenos cimientos soportará cualquier peso. El problema aparece cuando, sin saber hacerlo todavía, se pide al jugador que lo haga mejor que sus rivales.

Saltarse etapas, confundiendo las necesidades del club con las del proceso de formación del jugador, no perdona. Cambiar de etapa sin haber completado la anterior provoca llegar al final del camino con una serie de lagunas y de carencias que se me antojan irreversibles.

Vísteme despacio que tengo prisa, ya lo decía el refranero popular. A Bojan se le ha vestido respetando sus tiempos, por eso ahora luce tanto